Auroboros

Preludio

El fin se acerca

Octavo día de Herelio, año de los Paseadores Celestes, 13460.

Mi nombre es Thaun, hija de Nathan e Inuel. A pesar de mi corta edad, he sido encargada de pasar a medios rústicos los registros más antiguos de la historia de nuestras razas, tarea nada sencilla considerando que mucha información se perdió durante las Guerras de Aniquilación.

Desde pequeños nos cuentan una historia que todos consideramos más una leyenda que hechos reales, pero es lo único que tengo a la mano para comenzar. En ella se relata que ninguna de las especies que habitan Iaarahenah existía antes de nuestra llegada hace casi trece milenios y medio. Nuestros ancestros escaparon de otro mundo utilizando energía cruda, tal vez perseguidos por creaturas que ni siquiera logramos imaginar, como último recurso en una guerra o por algún evento apocalíptico como el que nos amenaza actualmente. Lo importante es que los Niurele, los Taerienen y nosotros, los Feirenes, llegamos entonces a un planeta con recursos muy escasos y con las posesiones mínimas que se lograron rescatar. En un inicio se expandieron por todos lados en busca de lugares que les permitieran protegerse de los días de stasis y muchos, en general los más débiles, no sobrevivieron más que unos meses, incluso días.

Durante los primeros milenios se desarrolló una interminable guerra en la que cada una de las partes intentaba apoderarse de los recursos de las otras dos, buscando dominar Iaarahenah. Las batallas más encarnizadas eran entre Niurele, quienes controlaban los recursos de la superficie pero estaban menos protegidos contra las heladas temperaturas, y Feirenes, que llegaron a conocer a la perfección los sistemas subterráneos donde la temperatura se mantenía a niveles habitables pero que no ofrecían más que un mínimo sustento. Mientras tanto, los Taerienen usaban sus habilidades para mantenerse ocultos, robar lo necesario de la superficie y negociar con esto zonas de protección bajo tierra a cambio de alimento.

Este estado de aparente equilibrio evitó que la población creciera y lentamente empezaron a reducirse los números de las tres razas, ocasionando una etapa de crisis que llevó, en el año de la Aniquilación, 7925, a una casi exterminación de toda la vida en nuestro planeta. De esta fecha sí puedo estar segura pues justo después, en el año del Armisticio, 7926, se decidió empezar un nuevo registro en el que se relatara lo ocurrido, cuestión de que esos hechos no se repitieran nunca.

Noveno día de Herelio, año de los Paseadores Celestes, 13460.

En ningún momento de mis 130 años había escuchado profecías de destrucción como las que se han generado en los últimos dos meses. La llegada de los Paseadores Celestes, quienes se acercan por un lado del espacio y continuan su ruta sin meterse hasta el momento con nosotros, nos ha hecho pensar qué pasaría si uno de ellos chocara con Iaarahenah, sobre todo uno de los más grandes.

El primero, al que los Feirenes llamamos Mirenalaren, que significa “El Primogénito” en la Lengua de Todas las Razas, cruzó el cielo en el tercer día del año, cuando todavía no tenía nombre. A los pocos días vimos acercarse el segundo, el tercero, el cuarto… hasta que se volvieron un escenario común. Pasaban con gran calma y bastante lejos de nosotros y de nuestro satélite, y seguían su trayecto hacia un lugar que nadie ha logrado determinar.

A partir de esos días comenzaron las profecías.

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mortaned

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